Evocaciones dolorosas

El trayecto de mis yemas recorre los recuerdos, alojados, en los recovecos de la memoria. Las gratas reminiscencias engrandecen mi alma, mas otras la menguan hasta el tamaño de un grano de arroz. Ante tal insoldable presencia, desangro mi propia existencia pues mi mellada espada no corta la piel de su mayor enemigo. Mis sollozos tan solo destierran con flaqueza el sabor agrio hospedado; y, a pesar de la insistencia derramada, un regusto amargo pervive en el interior de mi garganta cual huésped declarado.
Resulta aciago como un testimonio de remembranza paladeada. Así, con pesadumbre, mis ojos cerrados vislumbran con exactitud las palabras dichas por mi inconsciente repetidamente. En plena oscuridad de la cordura me ha abofeteado amedrantando mi ser con convertirse en realidad.


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