El verdadero verdugo

 El mundo es inhumano y monstruoso. Las truculencias de la vida devanan nuestros sesos; dejándolos a merced de la sociedad. Decapitan nuestra cordura; estrujan hasta el último sentido de cada parte de nuestra esencia. Y es cuando el mundo calla, cuando las bandadas de pájaros, espantadas, huyen; una dulce calamidad se avecina. Entonces, la oscuridad se alza imperiosa creando sus engendros ensombrecidos. La víctima es perseguida cual fugitiva desalmada y, ya sin aliento, pone fin a su caza. La presa está lista para ser devorada por sus semejantes.

Las jaurías de lobos desgarran la piel, elástica; roen la carne fresca con tremenda lentitud. Y el sacrificio primero grita, luego gime y, por último, yace inerte sobre el suelo desmembrado. Las cuencas de sus ojos se hallan vacías; su alma ya no habita su cuerpo. El mundo es cruel y atroz. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario