Pugna de un mismo ser

Hoy declaro una tregua conmigo misma. Tras una lluvia de balas certeras, clamaré por la paz. Implorando la necesidad de respirar para supurar las heridas; aquellas que hoy lloran por el dolor pasado, que sangraron pedacitos de mi alma. Tal como toda guerra necesita una espera tensa como inauguración, todo oponente necesita reponerse tras la lucha.
Intento correr a través de la vida sin tropiezos. Jamás pude huir; soy la maldita presa. Plasmo a mi perseguidor indiscretamente en cada palabra que se escapa de mis labios. Le observo reflejado en cada gesto que interpreto del mundo. Y le he imitado en cada comportamiento el cual no llega a sorprenderme por su inteligente extrañeza. ¡He sido tan crédula! 
Después de todo, pienso que fui orquestada intencionadamente. Luego entiendo que, ilusa, respiré a través del aire para conseguir el deseo único e irreemplazable de sentirme comprendida; el mismo aroma a naftalina que nefastamente me embriagó en el presente.
Estoy formada por un pasado compuesto de retazos de recuerdos, episodios de una parte vivida, de una parte pasada. Ahora tengo que construir un futuro dejando atrás el largo camino recorrido. Sintiéndole sin amnesia; sintiendo los colmillos de sus fauces clavarse fuerte en mi esperanza.
Gritaré a estas cuatro paredes, al escaso viento, que necesito cambios en esta pesada huida. Ya no merece la pena tener su hostigadora compañía en la oscuridad de mi memoria;tampoco gritarle que se calle o escucharle en silencio para intentar aclarar mis ideas. Ya no tiene sentido nada de todo esto. Ahora toca dejar descansar la pólvora ardiente de las yemas de mis dedos; distanciar nuestras armas por un tiempo para dejar reposar al desgaste. El mundo no sufrirá, no enmudecerá ni se inmutará; todo seguirá girando en su correcta dirección. Y cuando la máquina de guerra vuelva a estar preparada, se encenderán sus motores para seguir funcionando a toda metralla como hasta ahora. Golpeará al azar cada miembro de mi ser. Goteará el sudor de mi esfuerzo entre las lágrimas que caigan del borde de mis ojos. Cuando todo acabe, ¿dónde quedarían alojados los recuerdos de aquella cruda batalla? 

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