Ebriedad irracional

La vida es un camino de cuatro senderos; una travesía perdida en un inmenso bosque sin fin.Tienes millones de caminos posibles para salir de él, pero nunca sabes a ciencia cierta a donde te va a llevar el que eliges. 
Es como beberse un vaso de agua pestilente a sorbos cortos. Cuando tienes que ingerirlo, sabes por su olor que el líquido de su interior te resultará amargo; sin embargo no depende de ti empinar el codo para dar el primer trago. No eres tú quien da el primer grito sentenciando al mundo que te declaras alcohólico de la vida.
La existencia se basa en un billete para embarcarse en un viaje repleto de hazañas; consciente de estar sumido en una incertidumbre por el mañana. Una senda en la que antaño has ido dejando tu rastro soltando miguitas de pan con el fin de evocar hoy tu pasado. Pero como toda obra, hay una caída de telón final. Y es entonces, cuando solo te queda el último trago de ese vaso, cuando has matado tu sed de vida haciendo de este cincuenta sorbos más.

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